Thursday, May 07, 2009

El click


Un conocido principio del Budismo se basa en el desapego de todo aquello que amamos. Si amas a alguien dejalo libre, es algo que hemos escuchado hasta el cansancio. Sabemos que cuando en verdad amamos, deseamos que esa persona sea feliz. Y a veces, esa felicidad te excluye por completo de su mundo.
Doloroso ejercicio para nosotros que hemos distorsionado el concepto del amor desde el principio.
Nuestra cultura es egoísta, se adorna con las flores amarillas del narcisismo y elige el éter del consumismo para sus aliviar sus dolencias diarias.
Pero el amor es diferente a todo esto y finalmente lo aprendemos de la peor manera, comprobando que nada es suficiente cuando lo que te falta en la vida es amor. Léase, amor en cualquiera de sus formas, pareja, familia, amigos.
No hay ornamento, puesta en escena, investidura que no oculte esta necesidad. Todos buscamos amar y ser amados.
Es un hecho que tiene una base biológica. Nada germina correctamente sin la bibración del amor, sin el contacto humano.
Esa búsqueda de comprensión y aceptación que comienza en la infancia y nos acompaña hasta la muerte.
Somos concientemente egoístas, cuando sabemos que aquella persona que tanto necesitamos no nos necesita a nosotros, pero insistimos, punzamos, asqueamos con el lastimero personaje que podemos llegar a crear.
Cuando amamos pero no aceptamos... ¡ Y somos capaces de herir a ese otro exigiéndole que cambie por y para nosotros ! olvidamos que el verdadero amor jamás exprimiría un ser de esta manera.
Hace años un conocido historietista llamado Milo Manara retrató de la manera más cruda y real esta flaqueza del ser humano. A través del sexo ironizó acerca de nuestro afán de poseer a la persona deseada. Por medio de una intervención quirúrgica se implantaba una especie de dispositivo eléctrico en el interior de la vagina de una mujer y funcionaba, por supuesto, a control remoto. El mismo pasaba por numerosas manos que daban pie a situaciones inesperadas, ridículas pero siempre obscenas, con tal de satisfacer esa incontrolable lujuria que "alguien" despertaba en su interior.
Seamos sinceros, aun estamos en el precámbrico de nuestra evolución. Porque cuando amamos a alguien deseamos poseerlo, y aqui comienza nuestro erial de espinas.
Alguien, en algún lugar del mundo activa el control... quien sabe las locuras de las que eres capaz...
Qué lejos estamos del amor.


Friday, November 07, 2008

Nacionalismo for export

Desde la última parte de la fila resopla fastidiado. Comienza a vociferar y a rumiar. Algunas personas lo escuchan divertidas y se ríen. Otros lo ignoran, y algunos lo observamos con explícita desaprobación.
Sus críticas son para una de las chicas que atienen en este conocido local de comidas rápidas.
Mientras la empleada toma el pedido a tres personas, todas reclamando con urgencia, pide cambio al compañero y saca las papas fritas del aceite hirviendo.
El sujeto sigue despotricando contra "la estúpida e incapaz" empleada y saca a relucir una serie de anécdotas que no fueron solicitadas por nadie.
Cuenta que hace algunos años, cuando debido a otra ocupación que tenia pudo conocer los Estados Unidos comprobó allí la rapidez y eficacia de los empleados de aquel país donde "no se puede negar, saben como hacer las cosas".
Por supuesto que continuó con el halago hacia la bandera de las estrellas, sin olvidar la vieja Europa, en dónde "desearía haber nacido".
Yo tuve muchas ganas de contestarle cosas que seguramente no harían mas que enardecer su brutalidad y me vería en la desagradable situación de indignarme con el.
Va en aumento mi conciente rechazo a esta raza de seres que viven menospreciando su propia cultura para dedicarse a admirar otras. Y esto es independiente de aquellos países y su riqueza histórica.
Solo quisiera ver a alguno de estos sujetos habitar por una temporada alguna de aquellas tierras, cuando por el mismo descuido que cometió antes de entrar, arrojar el envoltorio de los cigarrillos al suelo, aun teniendo un cesto de basura a dos metros, tendría que pagar una justa infracción.
Me gustaría verlo "trabajar de verdad" tal como el asegura saber hacerlo, en alguno de aquellos locales de la conocida empresa de los arcos dorados, sin perder la estricta simpatía con la que los gerentes de 23 años sonríen desde as fotografías del lugar.
Es esta una especie de ciudadano que siempre tiene mucho que criticar a su propio país, aunque actué exactamente igual a esos a quienes detesta. Es este un ciudadano que de tener la oportunidad, iría a lavar pisos a España, o a llevar una bandeja a Miami. Y con la envaselinada expresión del sodomita feliz se dejaría llamar sudaca, pensando, avergonzado que "ellos tienen razón"
Yo me pregunto por que esa misma pasión no se las despierta nuestro maltratado país, que sigue siendo hermoso. Por que esas ganas de hacer algo no se les despierta frente a nuestros bosques llenos de botellas y vasos de plástico al final de la temporada. Porque no se les caen las lágrimas frente a nuestros cientos de talentosos artistas que vienen de otros continentes a apreciar.
Pero como siempre, aquello que nos es regalado parece deslucido y sin valor. Se dedican a vivir mirando extasiados los países de enfrente, dándole la espalda a su propia tierra, dónde nunca serian un inmigrante a la espera de un papel.

Thursday, August 14, 2008

Reiniciar el equipo

Cuando un médico te explica que todas las instalaciones de tu cuerpo están en buen estado, pero que los problemas son de orden funcional, uno debería sentirse aliviado.
Y en parte así fue. Pero luego el transcurso de los días empezó a despertar en mi un disgusto que se transformó paulatinamente en angustia. "Probablemente no conozcas el estado de relajación al que debes llegar" dijo el doc sonriente "porque todo en tu cuerpo funciona a toda velocidad. Es el ritmo de tu metabolismo" continuó como si nada "es lo que provoca la tensión del sistema nervioso central" concluyó.
Y entonces me recetan las pastillas esas, las que intente evitar por todos los medios, haciendo tiempo con libros de meditación y ejercicios de yoga. Y hoy estoy aquí, con la lengua adormecida y una expresión muy idiota.
Tengo 28 años y los picos de stress estos últimos meses me llevaron al sector neurología. Además de un mechón de cabello blanco sobre mi frente, otro episodio de amnesia temporal, convulsiones y... ¡¡ no puedo seguir tomando mi dosis diaria de cafeína!! sniff. (¿¿ Quién puede desayunar un té bien clarito ??)
Siempre creí que nada nos ocurre por casualidad, que nuestro cuerpo nos habla y que depende de nosotros escucharlo y aprender la lección. Que si no hago las cosas bien nunca pasaré de nivel, ni alcanzaré mi aprendizaje.
Pero ya estoy mucho, muy cansada. Tal vez no todos servimos para el budismo y la respiración solar. Tal vez me compré esa historia, hace años, de que la mente puede con todo, y aunque así lo crea, quizás no todos tengamos las instrucciones de tan sofisticada máquina.
Quizás solo quiero huir de aquí, escaparme a un lugar donde nadie sabe quien soy, sin búsqueda de aprobacion ni miedo al rechazo. Un lugar primitivo, un espacio de no mente, sin teléfonos celulares ni contratos de alquiler. Se me eriza la piel de solo imaginarlo. Sin documento de identidad ni libreta de calificaciones, ah si, un bosque mojado, con arboles y animales como única compañía. Nada de almanaques ni relojes. Un cielo muy celeste, el aroma del café recién molido, de las frutas recién cortadas. Todo nuevo y original. Sin acumulación de pasado ni espectativa de futuro. Sin juicio de valor. Nada de agendas ni uniformes. Pasar los días como una lagartija al sol, como un pez, como cualquier ser que no sea humano, vivir absolutamente anclada al momento presente, respirando, latiendo en el ahora...Y a pesar de todo no puedo dejar de ser yo, y ya quiero planificar, organizar, y calcular el balance general. ¡¡ Tal vez nunca pueda dejar de hacerlo!! Qué miedo que tengo.
¿Cómo podré salvarme de mi pero quedarme conmigo?

Sunday, April 20, 2008

Nadar hacia la isla

Este sueño transcurre en la vieja casa de mis padres, en donde mi hermano Axel y yo pasamos toda nuestra infancia y adolescencia. Pablo, nuestro hermano menor, apenas guarda recuerdos de la misma.
Así que estábamos los dos, tomando el té en la galería que daba al jardín, y abocados a un importante tema de conversación: habíamos encontrado una isla, en medio del mar, a pocas cuadras de allí. Cosas increíbles que pasan en los sueños.
Y por supuesto, queríamos llegar hasta ella, al parecer, nadando.
A mi me angustiaba la situación, y trataba de explicarle a mi hermano que "yo no sé nadar tan bien" y que por esa razón, temía no llegar. Además, siempre me dio miedo el océano.
El decía que no era tan peligroso, y que podíamos utilizar el viejo sistema que ideamos una vez, para meternos a nadar juntos: el me avisaría cuando "por arriba" o "por debajo" y así sabría yo, cuando zambullirme bajo la ola, o atravezarla.
Acordábamos salir a la mañana, y yo ma pasaba la noche entera buscando botellas de plástico vacías, de agua mineral y gaseosas. Con ellas armaba una especie de chaleco salvavidas, para que los tubos me mantuvieran a flote, en el caso de no poder lograrlo sola.
Amanecía, los pájaros que empezaban a cantar, el césped humedecido por el rocio, y esa ligera neblina de invierno que duraba hasta los primeros rayos de sol.
En el mismo lugar donde horas antes plantificábamos nuestra partida, encontraba una nota manuscrita. Era de Axel. En ella me decía que durante la noche había salido, y se había encontrado con una ex novia suya, y habían decidido empezar a nadar juntos. Decía no tener dudas de que yo podría lograrlo, y firmaba "nos vemos allá".

Hace años, mi hermano y yo encontramos la isla. En medio de una situación de inesperada amargura, creamos nuestro espacio. Allí mantuvimos a salvo nuestro vínculo, llevamos a Pablo con nosotros, a esas pocas personas que disfrutábamos, y esas cosas indispensables que no se venden en el supermercado. Preferir llegar nadando, casi desnudo, en un océano helado, o permanecer en vela intentando cubrir todos los detalles, para tener todo bajo control, solo son nuestros diferentes estilos.
Y hasta hoy ha funcionado.

Thursday, April 10, 2008

¿Viejos de 30?

Un conocido diario de Buenos Aires, en su versión digital, habilitó un espacio para que algunos de sus periodistas escriban un blog. La temática de cada uno de ellos es libre, tal como si se tratara de un blog personal, la única diferencia es que al pertenecer al sitio web del periódico, los lectores son en su mayoría los que acuden diariamente a consultar las noticias. Esto asegura un abanico de miradas diferentes.
Uno de ellos me llamó la atención y no de manera positiva. Ya el título del mismo pellizcó mi autoestima y con el saborcillo de la acidez ardiendo entre mis muelas decidí entrar.
¿Cómo explicarlo? creo que la autora es buena en lo suyo, que además comparto la idea de escribir sobre todo lo que pasa por tu cabeza, sin represión alguna, dándolo a conocer al mundo.
Ella tiene 30 años y expresa a través de sus escritos la desilusión y los "achaques" que va descubriendo ahora que suma tres décadas de existencia.
Mencionaba angustias tales como que la mayoría de sus amigas ya están casadas, con hijos y que esto la llevaba a pensar si podrá lograrlo algún día (tiene 30). Luego contaba anécdotas de otras chicas en similar situación que habían decidido, por ejemplo, cortarse el pelo bien cortito "como las señoras grandes" para olvidarse de cuidarlo y porque "ya queda feo".
Decía que dejó de tomar café y de consumir sal "por las dudas" (repito, tiene 30).
Cuenta que a diario se pregunta si es que el destino querrá dejarla "para vestir santos" mientras saborea el único yogurt ligth permitido ( ¡ tiene 30 no 50 !).
A esta altura ya mi creciente asombro de ceño fruncido terminó de fusionarse con el disgusto. Lo que más me fastidió, además de mi explícito desacuerdo con sus vivencias, eran los 97 comentarios al final del post.
Porque hasta aquí todo podría tratarse de una vivencia personal, y ya sabemos que no todos vivimos las cosas de la misma manera. ¡Pero esa cantidad de comentarios! la mayoría estaban de acuerdo.
Gente que decía sentirse igual, que hablaba de malestar y desaliento a los 30. Hombres de veinte y pico que hablaban de frustración, calvicie y aburrimiento. Mujeres de 30 que confesaban ansiedad por su soltería, celulitis, porque "se nos va la vida" (???).
Muchas de estas personas decían ser profesionales, trabajadores independientes, artistas. Al parecer, detalles sin importancia. Y ninguno de ellos llegaba a los 35 años.
Yo me pregunto: ¿qué está pasando? ¿cuándo se establecio que una persona de 30 años ya es un mayor y cómo fue que sucedió?

Creo que intentar ser feliz es mucho muy importante. Quizás la única búsqueda que realmente vale la pena. Pero dejar de vivir para encajar en la vida de otros...

¿Hay algo malo en mi o solo vivo en el mundo equivocado?

Wednesday, February 06, 2008

Dieta de amor

Cuando nos conocimos continué siendo fiel al más inamovible de mis principios: la sinceridad.
Comprendi que habia llegado el momento cuando me hablaste de las ganas que tenias de volver a verme, y como llegaste a contar las horas, aquella vez, hasta el próximo encuentro.
Vos escuchaste mi confesion con tu habitual compostura. Luego hubo un silencio, y te echaste a reir. Dijiste que de lo único que debia preocuparme en aquel momento era de la cena que nos esperaba, humeando sobre la mesa de uno de nuestro restaurantes favoritos.
Yo me senti indignada. ¡Te estaba diciendo toda la verdad, y no me creiste!. Pero luego, el transcurso de la velada fue ablandando el enojo, y pensé que, bueno, que ya no somos niños, que cada uno sabe lo que hace....y me quedé dormida con una calma inusual, en el cine.
Pero todo comenzó luego del cumpleaños de Laura, aquella noche de otoño en la cual brindamos una y otra vez, bajo las estrellas. Habíamos tomado tanto que tuvimos que aceptar el ofrecimiento de tu hermana para traernos casa.
Entre risas y tambaleandote llegaste a la cama, y ahi te desplomaste. Yo quise ducharme antes y ya bajo el agua caliente senti esa certeza de lo inevitable. Luego camine descalza hasta la habitación. Te contemple dormido y me senté a tu lado. Respirando profundamente, tome una de tus manos blanquísimas y sin pensarlo, me la lleve a la boca.
Al día siguiente estabas furioso. Pasaste la jornada sin hablarme. Solamente al anochecer cediste a expresar la furia de comprobar que el mundo no estaba preparado para mancos.
Ni mancos, ni cojos, ni tuertos, la verdad.
Fue un largo invierno. Los del servicio meteorológico explicaban que teniamos la temperatura más baja registrada en años. Sin embargo yo sentia calor. De día, de noche, un calor insoportable. Asi que empecé a usar el kimono amarillo, esa especie de bata de hilo, la única prenda que no me cortaba la circulación. Aumenté más de 40 kilos en 6 meses. Ya ni siquiera podía usar zapatos, asi que opté por las ojotas de goma, en mayo.
En la oficina comprendieron que fuera a trabajar en ese estado, aunque me sugirieron, discretamente, que dejara de atender al público. De una semana a la otra me habian rehubicado en un deposito mugriento, lleno de papeles viejos y enmohecidos con los que me abanicaba resoplando desde mis 120 kilos. Pero no me angustiaba la situación. Ya no podía dejar de pensar en tus muslos, tus cintura, tus glúteos redondos...la dicha que me esperaba al volver a casa.
_ "¿ Y tu novio? hace tiempo que no lo veo por acá"_ me pregunto ayer el supervisor del turno mañana.
No supe que contestar, apenas pude disimular el eructo que me infló las mejillas de repente.

Thursday, January 17, 2008

Para el libro de quejas

Hoy estoy enojada. Y cansada también. ¡Qué nadie venga a preguntarme si estoy en "uno de esos días" porque sería la gota que derramaría el vaso!. Nunca entendí porque se supone que las mujeres "se vuelven loquitas" cuando tienen el período.
No es cierto que los hombres estén cansados de las histéricas, y si no lo creen así, al menos permitanme mostrarles este lado de mi mundo.
Siempre tuve amigos varones, y no es porque no me agraden las mujeres...¡hace años que no tengo una íntima amiga! y lo deseo mucho, pero la verdad es, que ya no le caigo bien a las mujeres. Y he llegado a esa conclusión luego de cumplir 28 años.
Es que, para ser sincera, yo nunca soñé con ser madre, ni esposa, no fantaseo con un vestido blanco y una iglesia, ni con las mejores pastas caseras sobre un bonito mantel a cuadros. No veo nada malo en ello, ni lo excluyo de las posibilidades a futuro, pero la verdad es que no es uno de mis deseos.
No me vuelven loca los hombres malos de la película, ni me angustia el silencio después del sexo, de hecho, soy la que suele quedarse dormida.
Y cuento estos detalles casi con vergüenza...es que me han hecho sentir que algo anda mal en mi.
Tal vez debía revisar los bolsillos de mi ex en busca de alguna extraña dirección manuscrita, o largarme a llorar un día cualquiera en medio de una cena, argumentando un "no me tenés en cuenta".
Adoro salir sola, pasar horas leyendo y tomando café en un bar, hablar de sexo con mi amigo, y comer en la cama, aunque se llenen de migas las sábanas.
De chica, he jugado guerra de comida con mis hermanos y mis primos, lucha libre en el jardín,pero odiaba jugar con las muñecas, a la mamá...
¡Me encantan los nerds! son los hombres que me gustan. Detesto al chico popular de la película yankee. Y no puedo reclamar exceso de atención porque siempre he sido tan independiente, que puedo llegar a estresarme realmente al compartir las 24 hs del día con la misma persona.
Estuve enamorada, si, viví una hermosa historia de amor que dejo lugar a una buena amistad, luego de años, pero estoy segura de que nos cansamos. Ambos.
Me encantaría conocer un hombre que sea fiel a sus declaraciones, es decir: si realmente están cansados de las vueltas, ¿por qué huyen de una mujer que se permite tener sexo en la primera cita? si en verdad buscan una persona autosuficiente: ¿por qué les da la angustiesita si no encuentran cinco mensajes seguidos en el contestador? y si en verdad les fascina compartir proyectos personales y ambiciones con su pareja: ¿por qué llegan a preferir una mujer que no trabaja ni estudia aunque se la pasen quejándose de su falta de sueños y sus limitaciones?
En resumen: los histéricos son ustedes.