Fue el sueño tan elocuente que me reí de mi misma, cuando desperté a mitad de la noche, angustiada.
Con ese molesto velo que despliegan las pesadillas, dientes apretados, taquicardia, malhumor.
Y casi me sonreí con ternura.
Es tan ovio el miedo cuando ya no puedes comprenderlo.
Estábamos tan asustados, y nos arrastrabamos por el jardín, como los soldados en un campo de batalla, tratando de refugianrnos hasta la proxima explosion.
Lo increiblemente perverso de la situación era los avisos. La sirena que sonaba tres largas veces, segundos apenas, pero sufientemenete torturantes.
Porque sabíamos que con el tercero llegaba la explosíon. Y la violenta ola de escombros y vidrios. Una lluvia de chispas que quemaban como cientos de collillas encendidas....
Y nuestro jardín, el de nuestra casa de la infancia, convertido en un pantano desolado.
Allí estaba esa persona en quien confiabamos, quien creiamos que podria solucionarlo todo, aún de pie, como lo recuerdo anes de las penosas confesiones...
Yo le pedia por favor que aliviara mis quemaduras con el regador que usabamos para el césped...
Pero decia no tener tiempo o algo asi, y se alejaba entre los pedazos humeantes y los vidrios calientes....., como si nada.
4 comments:
Joer, menudos sueños tienes tú.
Intenta pensar en cosas positivas antes de irte a la cama, que lo de recordar la casa de la infancia como un escenario de "Salvar al soldado Ryan" es preocupante.
La vivienda, que está muy mal en este país...
Cuando veas a ese miedo, dejalo pasar...
Un saludo.
Estuve releyendo tu blog...
Dejo dos comentarios en uno:
-No te preocupes si te leen o no, escribí para y por vos, que así te sale bien.
-Sueños... Tal vez necesites un abrazo.
waw! q tal sueño! la indiferencia nos mata más que la muerte sin duda alguna
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