Thursday, August 14, 2008

Reiniciar el equipo

Cuando un médico te explica que todas las instalaciones de tu cuerpo están en buen estado, pero que los problemas son de orden funcional, uno debería sentirse aliviado.
Y en parte así fue. Pero luego el transcurso de los días empezó a despertar en mi un disgusto que se transformó paulatinamente en angustia. "Probablemente no conozcas el estado de relajación al que debes llegar" dijo el doc sonriente "porque todo en tu cuerpo funciona a toda velocidad. Es el ritmo de tu metabolismo" continuó como si nada "es lo que provoca la tensión del sistema nervioso central" concluyó.
Y entonces me recetan las pastillas esas, las que intente evitar por todos los medios, haciendo tiempo con libros de meditación y ejercicios de yoga. Y hoy estoy aquí, con la lengua adormecida y una expresión muy idiota.
Tengo 28 años y los picos de stress estos últimos meses me llevaron al sector neurología. Además de un mechón de cabello blanco sobre mi frente, otro episodio de amnesia temporal, convulsiones y... ¡¡ no puedo seguir tomando mi dosis diaria de cafeína!! sniff. (¿¿ Quién puede desayunar un té bien clarito ??)
Siempre creí que nada nos ocurre por casualidad, que nuestro cuerpo nos habla y que depende de nosotros escucharlo y aprender la lección. Que si no hago las cosas bien nunca pasaré de nivel, ni alcanzaré mi aprendizaje.
Pero ya estoy mucho, muy cansada. Tal vez no todos servimos para el budismo y la respiración solar. Tal vez me compré esa historia, hace años, de que la mente puede con todo, y aunque así lo crea, quizás no todos tengamos las instrucciones de tan sofisticada máquina.
Quizás solo quiero huir de aquí, escaparme a un lugar donde nadie sabe quien soy, sin búsqueda de aprobacion ni miedo al rechazo. Un lugar primitivo, un espacio de no mente, sin teléfonos celulares ni contratos de alquiler. Se me eriza la piel de solo imaginarlo. Sin documento de identidad ni libreta de calificaciones, ah si, un bosque mojado, con arboles y animales como única compañía. Nada de almanaques ni relojes. Un cielo muy celeste, el aroma del café recién molido, de las frutas recién cortadas. Todo nuevo y original. Sin acumulación de pasado ni espectativa de futuro. Sin juicio de valor. Nada de agendas ni uniformes. Pasar los días como una lagartija al sol, como un pez, como cualquier ser que no sea humano, vivir absolutamente anclada al momento presente, respirando, latiendo en el ahora...Y a pesar de todo no puedo dejar de ser yo, y ya quiero planificar, organizar, y calcular el balance general. ¡¡ Tal vez nunca pueda dejar de hacerlo!! Qué miedo que tengo.
¿Cómo podré salvarme de mi pero quedarme conmigo?

4 comments:

Vargtimen said...

Todos fantaseamos de vez en cuando con perdernos, con irnos a algún lugar apartados de todo, en la montaña, en la naturaleza, sin horarios ni presiones sociales de ningún tipo. Y no digo que no nos ahorraríamos algún que otro sufrimiento, pero a la larga (o a los 3 días) todo se volvería monótono y aburrido, porque es muy dificil desconectar del estilo de vida que has conocido durante 28 años.

Sandra Texeira said...

a veces cuando te leo siento que tu me leyeras un poco tb. creo que tenemos ciertos hilos parecidos. he tenido un agosto así y he estado loca buscando un cu-cu (aquí a los locos les dicen que están cucú como el grito que hace ese pajarito en los antiguos relojes) que me cure la musiquita. quisiera no estresarme y vuelvo a la agenda y lso trabajos. te entiendo tan bien. creo que nunca dejaremso de preguntarnso ciertas cosas.
otro abrazo

Onira said...

¿Qué tal si nunca podemos desconectar? para se realistas es una de las, es una de las posibilidades :(

Un cu-cu...es cierto, a veces puede ser insoportable, y peor aún, acompañado de un reloj...

¡Gracias por pasar por aquí!

Oidium said...

Si alguna vez encuentras ese lugar, házmelo saber... yo también lo busco de vez en cuando...