Desde la última parte de la fila resopla fastidiado. Comienza a vociferar y a rumiar. Algunas personas lo escuchan divertidas y se ríen. Otros lo ignoran, y algunos lo observamos con explícita desaprobación.
Sus críticas son para una de las chicas que atienen en este conocido local de comidas rápidas.
Mientras la empleada toma el pedido a tres personas, todas reclamando con urgencia, pide cambio al compañero y saca las papas fritas del aceite hirviendo.
El sujeto sigue despotricando contra "la estúpida e incapaz" empleada y saca a relucir una serie de anécdotas que no fueron solicitadas por nadie.
Cuenta que hace algunos años, cuando debido a otra ocupación que tenia pudo conocer los Estados Unidos comprobó allí la rapidez y eficacia de los empleados de aquel país donde "no se puede negar, saben como hacer las cosas".
Por supuesto que continuó con el halago hacia la bandera de las estrellas, sin olvidar la vieja Europa, en dónde "desearía haber nacido".
Yo tuve muchas ganas de contestarle cosas que seguramente no harían mas que enardecer su brutalidad y me vería en la desagradable situación de indignarme con el.
Va en aumento mi conciente rechazo a esta raza de seres que viven menospreciando su propia cultura para dedicarse a admirar otras. Y esto es independiente de aquellos países y su riqueza histórica.
Solo quisiera ver a alguno de estos sujetos habitar por una temporada alguna de aquellas tierras, cuando por el mismo descuido que cometió antes de entrar, arrojar el envoltorio de los cigarrillos al suelo, aun teniendo un cesto de basura a dos metros, tendría que pagar una justa infracción.
Me gustaría verlo "trabajar de verdad" tal como el asegura saber hacerlo, en alguno de aquellos locales de la conocida empresa de los arcos dorados, sin perder la estricta simpatía con la que los gerentes de 23 años sonríen desde as fotografías del lugar.
Es esta una especie de ciudadano que siempre tiene mucho que criticar a su propio país, aunque actué exactamente igual a esos a quienes detesta. Es este un ciudadano que de tener la oportunidad, iría a lavar pisos a España, o a llevar una bandeja a Miami. Y con la envaselinada expresión del sodomita feliz se dejaría llamar sudaca, pensando, avergonzado que "ellos tienen razón"
Yo me pregunto por que esa misma pasión no se las despierta nuestro maltratado país, que sigue siendo hermoso. Por que esas ganas de hacer algo no se les despierta frente a nuestros bosques llenos de botellas y vasos de plástico al final de la temporada. Porque no se les caen las lágrimas frente a nuestros cientos de talentosos artistas que vienen de otros continentes a apreciar.
Pero como siempre, aquello que nos es regalado parece deslucido y sin valor. Se dedican a vivir mirando extasiados los países de enfrente, dándole la espalda a su propia tierra, dónde nunca serian un inmigrante a la espera de un papel.

3 comments:
Pues sí, están las cosas por España como para irnos poniendo de ejemplo a seguir... Un poco despistado veo a este hombre.
No creo que sea darle la espalda a la propia tierra, creo que todo parte del principio de la critica sin fundamentos, sin conocer...
Al final uno termina siendo tan intolerante como aquel hombre del lugar...
onira, se te extraña
regálanos algo pronto
por favor
un abrazo desde Lima
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